¿Habéis probado alguna vez pescadillas? Sí, un pescado muy rico que puede hacerse tanto al horno, como a la plancha o frito. Pues bien, una de las formas más tradicionales de preparar la pescadilla es mordiéndose la cola, con lo que queda formando una divertida y muy apetecible circunferencia (O). Como sabréis, si nos ponemos en cualquier punto de una circunferencia y seguimos su trazado (seguimos la línea que compone la circunferencia), daremos una vuelta, y otra vuelta, y otra vuelta, pero nunca conseguiremos salir de ella. Pues bien, aprovechando que una pescadilla que se muerde la cola tiene forma de circunferencia, los españoles utilizamos esa imagen para denominar a un problema que no tiene solución (como nuestro punto que no puede salir de la circunferencia) y en el que se dan una y mil vueltas pero del que nunca logramos salir.
Seguro que en cuanto os ponga algún ejemplo lo veis más claro. Por ejemplo: el transporte de mi ciudad es la pescadilla que se muerde la cola: como casi nadie lo usa, es muy caro y como es muy caro, casi nadie lo usa (como veis, es un problema que así, de repente, no tiene solución porque los dos factores críticos en el transporte, el precio y el volumen de gente que lo utiliza, están relacionados entre sí).
Otro ejemplo: La relación entre Juan y María es la pescadilla que se muerde la cola: como Juan está enfadado con María, María no quiere hablar con Juan. Como en el caso anterior, si todo sigue así, nunca volverán a hablarse.
¿Conocíais esta expresión? ¿Conocéis alguna expresión similar en otra lengua o de otro país? Espero vuestros comentarios. ![]()
“La pescadilla que se muerde la cola” también conocida como “el dialelo” en griego o como “le cercle vicieux” en francés o sea “el círculo vicioso” en español; ese círculo que, quizás, a fuerza de acariciarlo termine volviéndose vicioso… Bueno, todas son expresiones para describir situaciones o mejor dicho paradojas dónde la causa se confunde con el efecto, más se convierte en consecuencia. La paradoja más famosa es la del huevo y la gallina, el eterno debate entre ciencia y religión, entre creacionistas y científicos.
Bueno, a lo que íbamos; la persona que cae en un círculo vicioso se encuentra atrapada en un torbellino de incertidumbre, arrastrada cada vez hacia el centro de un remolino sin salida.
¿Entonces, cómo se puede sacar de un lío semejante? Ahogando o estrangulando a ese maldito círculo con los manos?! No creo que sea una buena idea, yo no la aconsejo a nadie; porque al apretar su cuello, ese ladino y astuto círculo se convertirá en dos malditos círculos y por encima viciosos!!!
-S.M-